Trama general

En todo rol se sigue una trama, y esta no es una excepción...

Aquí un resumen de la historia-trama, desde el principio del rol, hasta la actualidad.
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Sombra, tras ser derrotado por los Guardianes, es llevado por sus propias pesadillas a su guarida, donde se ve que desaparece, aparentemente vencido. 





Aunque en realidad, no lo es.

[...]

Mientras que la paz predomina todo, muchas lechuzas vuelan por los cielos, llevando cartas en sus patas. Cada carta tiene su lugar de destino: Arendelle, China, Corona, la isla de Mema, Escocia...

Y todas las cartas llevan el mismo sello: El de Hogwarts, la escuela de Magia y Hechicería.

Las cartas llegan a su destino, pero los que las reciben no están muy seguros si ir o no a aquel misterioso castillo, a aprender... Magia.

 Las personas como Mérida, Jack Frost y Elsa sabían lo que era la magia, ya que la han vivido en sus propias carnes. Por lo tanto, solo debían de pensar si asistir o no. 


Pero otras, como Jim Hawkins, Hipo, o Mulan, eran algo más escépticos. ¿Sería una broma? ¿Existía la magia? Al parecer, sí, y ellos la poseían.

La respuesta de todos termina siendo la misma: Sí.

Todos acuden al castillo, pero desconocen cual será su destino. Los curiosos, como Rapunzel -tras marcharse de su torre, sin el consentimiento de Gothel, pese a temer las represalias-, han investigado sobre el lugar al que van, pero otros ni siquiera saben que son las ''Casas''.

Todos llegan sanos y salvos a Hogwarts, y son seleccionados en las respectivas casas: Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Muy pronto surgen amistades, incluso entre los que son polos opuestos.




[...]

Los cursos transcurren con normalidad, y las amistades son muy fuertes. Pero algo ha llegado para destruirlas, y hacer a todos infelices. O más bien, alguien.

Sombra.




Quién creyese que había sido derrotado, había creído mal.

El miedo siempre ha estado en lo más hondo de cualquier corazón infantil, y a la mínima, puede hacerse más fuerte. Poco a poco, todos esos años, los niños habían ido teniendo más y más miedo. Las nevadas no eran puntuales, los niños dejaban de jugar en la nieve. 
Faltaban un guardián, cumpliendo su cometido.

Jack Frost. 




Pero Jack estaba muy ocupado en Hogwarts; sus escasos ratos libres, los cumplía como guardián, haciendo alguna nevada ocasional, y protegiendo a los niños, o pasando el tiempo con su hermana pequeña, a la cual, no veía desde hacía mucho.
El Hada de los Dientes tenía a sus mini-hadas trabajando, por lo que no le suponía ningún problema estar estudiando magia, al contrario que su compañero guardián. Ella sí cumplía con su deber.

Sombra pensaba aprovechar lo ocupados que estaban todos para iniciar su plan: Vengarse de Jack.
Él se había metido donde no le llamaban, y ahora iba a pagar por ello. En el mundo reinaría el miedo, pero empezaría por hundir a sus enemigos, para mayor regocijo. Y estos eran los estudiantes de Hogwarts. La mejor venganza sería hacerles tener pesadillas constantemente, para que el miedo les dominase. Jack Frost era amigo de todos, incluso de la casa contraria, los Gryffindor, por lo que hundir a todo el castillo, significaría hundir al propio guardián. Pero Sombra había pensado algo más, aparte de todo aquello. 
Que Jack cumpliese sus órdenes, traicionando a los guardianes. Y sería tan sencillo, que al Coco casi le daba lástima el Slytherin, de lo predecible que era.

Solo tenía que esperar una cabellera dorada pasase cerca de donde él se encontraba: El Bosque Prohibido.

 Los mejores amigos de Jack son Hipo, Mérida y Rapunzel; y de ellos tres, la más inofensiva para Sombra era Rapunzel, por lo que era la víctima que había escogido.

La joven de cabellera dorada pasó por el Bosque Prohibido aquella misma noche. Ella no tenía tendencia a saltarse las normas, pero quería recoger unas flores lunares para Herbología. Aquello subiría la nota de la Ravenclaw en dicha asignatura, y además, crecían en la linde del Bosque Prohibido. ¿Qué podría pasar? ''Nada'', pensaba ella.

No tardó en encontrar las flores; tampoco fue muy difícil. Brillaban, y en medio de la oscuridad... Eran sencillas de encontrar. Rapunzel sonrío, satisfecha, y recogió unas cuantas. Pero lo que ella desconocía, es que no iba a volver al castillo, como creía...
Al oír una voz, dejó caer las flores al suelo, girándose poco después.





Sombra parecía interesado en el cabello de Rapunzel; ella enseguida pensó que Gothel le enviaba. Pero nada más lejos de la realidad...

La muchacha retrocedió unos pasos, vacilante, para luego salir corriendo hacía el castillo. El miedo la había invadido; ¿quién era ese hombre?, se preguntaba ella. 

Alcanzarla no fue difícil para las pesadillas de Sombra, y rodearla tampoco. Él se acercó a ella, y la arena negra los cubrió, alejándolos de allí. Las pesadillas desaparecieron con ellos, y solo quedó algo de arena negra, junto a las flores caídas, de testigo de lo sucedido.

[...]

A la mañana siguiente, Jack y Mérida buscaban a la rubita en el Bosque Prohibido. Ellos sabían que ella había salido a buscar esas flores la noche anterior, pero no había vuelto. Nadie sabía nada de lo ocurrido.

Sombra estaba oculto en la oscuridad, y era imposible que Frost y Mérida le viesen. Pero podían sentir miedo, y eso atraía a las pesadillas que lo acompañaban. Al cabo de un rato, el Coco se dejó ver, junto con sus pesadillas. Sombra dio un par de pasos hacía ellos; sus pesadillas estaban deseando lanzarse a por ambos, sintiendo su miedo. Pero su creador les frenaba, con poco esfuerzo.

— Qué, Jack, ¿te has aburrido de ser guardián? — Dijo Sombra, claramente irónico. 

Oh, ya me conoces, demasiada responsabilidad... — Jack intentaba mostrarse valiente, bromeando, para así darle algo de confianza a Mérida también. — ¿Y tú? ¿Aún recuerdas cómo mantener a raya a tus pesadillas?

Sombra vaciló un instante, y las pesadillas dirigieron sus ojos dorados hacía a él. Pero él enseguida recuperó la compostura, y miró a Jack, dando una palmada en el lomo de una pesadilla.

— Oh, sí... Y también recuerdo cómo dejaron de creer en mí. ¿Sabes para qué he venido aquí, Jack? — Dio otro paso, amenazador.

Mérida desconocía todo aquello. Miró a Jack, sin poder permanecer más callada.

— ¿Jack? ¿Guardián de qué?¿Quién es este tipo? —Preguntó ella, algo asustada.

— Un precioso recuerdo, supongo. —Jack intentaba mostrarse confiado, aunque esta vez, retrocede cuando Sombra avanza, a la vez que la pelirroja. — Mérida, luego te lo explicaré. Ten a mano la varita, y no dejes de apuntar al caballo, enséñame el valor que tienen los Gryffindor. -Le susurra él a ella, mirando al Coco.

— Siempre tan gracioso... — Siseó Sombra, poniendo los ojos en blanco. Hizo unos gestos con las manos, arremolinando arena negra en estas. Tres figuras de tres personas se formaron sobre su mano. Una con un casco vikingo, otra con un arco, y otra con una larga cabellera. Jack podía deducir perfectamente quiénes eran. Hipo, Mérida y Rapunzel. Frunció el ceño. De pronto, cerró la mano de golpe. La arena negra se escurrió entre sus dedos, dejándola caer al suelo. Sombra ignoraba por completo a Mérida, ya que no le parecía una amenaza. Más bien, le aburría. — Esto es lo que va a pasar. Y tú serás el último en caer, Frost. Os tengo en la palma de la mano a todos... — Dijo él, con total tranquilidad.

— Es... Es una sombra corpórea, prácticamente. — Respondió Jack a la pelirroja, dubitativo, antes de escuchar a Sombra. Cuando observó como aplastaba a las pequeñas figuras, extendió la mano, como si quisiese impedirlo. Ya sabía demasiado bien lo que significaba aquello. — Eso no va a pasar... — El chico alzó su gran palo, apuntando a Sombra.

El último mencionado sonrió ante su reacción, negando con la cabeza. Se le veía claramente satisfecho consigo mismo. Su voz se tornó aterciopelada, peligrosa.

— Simplemente, te avisaba de lo que va a pasar... A no ser, que lo quieras impedir. Aunque para algunos, ya es tarde. — Sombra chasqueó los dedos, y reunió arena negra de nuevo. Otra pesadilla apareció, pero sin una forma definida. Parecía una nube de humo. Pero como toda nube de humo, se acabó disipando. Había alguien en el suelo, a los pies de Sombra. Alguien a quién Jack y Mérida conocían muy bien. Rapunzel. Las sombras la rodeaban, aunque ella no pareciese dispuesta a escapar. Parecía cansada; se veía que las pesadillas no la habían dejado dormir. Su rostro asustado lo decía todo. — Al vikingo no pude atraparlo, y a ti... —Señaló a Mérida, sonriendo con maldad. —... Tampoco, ya que ambos tenéis vuestros métodos para defenderos... Pero ella ha sido fácil de capturar. — Hizo una pausa, cogiendo del brazo a la joven de cabellera dorada, alzándola. No se resistía, de hecho, parecía excesivamente frágil. — Esta es mi venganza, Frost, y está comenzando. —Y tras decir esa frase, hizo ademán de marcharse, con Rapunzel.

A Jack, el alma se le cayó a los pies al ver así a Punzie. Ahora sí tenía miedo. Sombra estaba disfrutando demasiado con su reacción, no pretendía marcharse aún. Da unos pasos, dejando que las pesadillas les cubran la retaguardia. El joven no se movía del sitio, no se sentía capaz. Además: las pesadillas estaban a ambos costados de Sombra y Rapunzel. Cualquier movimiento en vano, y se podrían abalanzar sobre ellos.

— Suéltala... ¡SUÉLTALA! — Gritó Jack, frustrado, conteniendo las ganas de convertir todo aquello en un páramo helado.

Mérida, confusa, al ver a Punzie, mira a Jack, cogiendo su brazo con fuerza.

— ¡Jack! ¡Explícamelo! ¿Quién es ese tipo? ¿Por qué a Punz la rodean esas sombras? —Preguntó ella, evidentemente asustada. Todo león podía asustarse, y más en una situación como esta. La pelirroja no comprendía nada, solo quería salvar a su amiga.

— Mérida, te juro que en cuánto pueda, te explicaré todo, pero de momento, solo te puedo decir que ese tipo tiene a Rapunzel... ¡Así que vamos! — Jack alzó la voz, nervioso. Sabía de lo que era capaz Sombra. 

La muchacha pelirroja estaba demasiado tensa, y el miedo no la dejaba pensar con claridad. 

— No... No puedo. —Susurró ella, cayendo de rodillas.

— ¿Qué? — Jack la miró. — ¡Claro que puedes, Mérida, vamos! — Gritó él, pero al verla tan hundida, cayó en la cuenta que estaba siendo demasiado brusco. Era una situación demasiado delicada. Se acercó a ella, arrodillándose a su costado. — Vamos, Mérida, por supuesto qué puedes... Te prometo que todo va a salir bien... Cree en mí.

Él estaba tan asustado como ella, pero no quería dejarlo ver. Se puso en pie, y le tendió la mano a Mérida. Ella aceptó la ayuda, y se puso en pie, con algo más de confianza.

Para entonces, Sombra ya se había ocultado entre los árboles, con una rubita inconsciente. No había sido muy difícil; si se dominaba la arena negra, podía hasta dejar inconsciente a una persona... Cómo en ese momento.

— De acuerdo, ¿qué hacemos? —Preguntó Mérida, mirando alrededor del lugar. La mano de ella iba hacía su arco; le tenía más confianza que a la varita, pese a todos aquellos años. Al igual que Jack con su gran bastón. 

Jack se permitió el lujo de sonreír; ¡esa era la Mérida que conocía!

— Mantén los ojos abiertos, y al primer movimiento que veas... ataca. ¡El primero que le dé, le deberá 10 galeones al otro! — Le susurró Jack, mirando también alrededor. — Vamos, muéstrate...

Sombra hizo que un par de sus pesadillas se moviesen por el lugar, para despistarlos. Qué divertido era todo aquello para él... Lo que había estado aguardando todo aquel tiempo... Salió de la oscuridad, con Rapunzel todavía con él. 

Mérida, al ver a una pesadilla, cargó su arco, y disparó una flecha en su dirección. Falló por poco.

— Mira y aprende, DunBroch... — Jack intentaba que todo aquello fuese más divertido. ¿Y qué era más divertido, que una pelea de bolas de nieve? El chico creó una bola de nieve, para lanzársela a Sombra.




Pero Sombra, al ver venir la bola, la esquivó, con dificultad. Frunció el ceño, enfadado. Muy enfadado. No le hacía gracia alguna que Jack se tomase aquello a broma. Las pesadillas salieron de los árboles, y Sombra miró a ambos. La Gryffindor y el Slytherin dieron un paso atrás, intimidados por tantas pesadillas. Pero tampoco querían dejar allí a Punz...
El silencio era tenso; las pesadillas aguardaban una orden. Sombra rompió el silencio, con un simple sonido. 

— Bú.

Y las pesadillas se lanzaron sobre ellos. 

Jack pensó con rapidez, y pensó algo. Justo lo que Sombra quería, pero que Jack no sabía.

— ¡ME CAMBIO POR RAPUNZEL! — Gritó él, haciendo una barrera de hielo, para que las pesadillas no les alcanzasen. 

Sombra hizo un gesto, y las pesadillas retrocedieron, hasta quedarse nuevamente a su costado.

— ¿Qué has dicho, Frost?

Mérida abrió los ojos como platos. ¿Qué acababa de escuchar? La chica giró lentamente la cabeza hacía Jack, pálida. El miedo que tenía se esfumó, y le miró, iracunda.

— ¡Jack! ¡No digas tonterías, debe de haber otra opción! — Ni ella misma sabía que hacer, lo único que quería era que ese tipo les dejase en paz, y Punzie... Mérida clavó la mirada en Sombra.— ¡Estás loco de atar, si crees qué vamos a permitir que hagas lo que te venga en gana!

Jack miró a Mérida, para luego dirigir su mirada fría a Sombra.

— Ya me has oído. Yo por la chica.

El Coco sonrío, mirando un instante a DunBroch.

— Cállate, si no quieres tener pesadillas durante el resto de tu existencia. —Amenazó, para luego mirar a Frost. — Me parece justo, Jack.

Entonces, Rapunzel abrió los ojos, mirando a su alrededor, confusa, aterrada. La influencia de las pesadillas era demasiado fuerte. Hizo ademán de intentar soltarse de Sombra, pero las sombras que tenía en sus muñecas, le impedían hacer cualquier movimiento con los brazos.
Ellos dos estaban a unos metros de Sombra y Punzie. Mérida se calló, intimidada por aquel hombre. Tenía la mente embotada. De la angustia, le habían entrado náuseas, y tenía un nudo en la garganta. ¿De verdad se estaba quedando parada, dejando que manejaran a sus amigos? pensaba ella. Jack estaba siendo valiente, ¿por qué ella no lo era...? Entonces vio a Rapunzel despertar, junto a aquel hombre, y se llevó las manos a la boca, desmoralizada. No podía estar pasando... Aquello no era real...

— Monstruo... — Murmuró, y clavó su mirada en Sombra. — ¡MONSTRUO! —Impulsivamente, Mérida agarró una flecha del carcaj, y corrió hacía a él, con la flecha en mano.

En cuánto Jack vio a Rapunzel, sintió el impulso de ir hacía a ella, y sacarla de allí. Pero apretó las manos con fuerza, alrededor de su bastón, cerrando los ojos un instante. Se quedó quieto, para finalmente, abrir los ojos, y comenzar a andar hacía Sombra. Entonces es cuando escuchó el grito de Mérida, y la miró. La frenó por poco, mirándola. La sujetaba con dificultad. 

— Mérida, no lo empeores. —Dijo él, siendo frío.

Jack la soltó, con suavidad, y se colocó frente a Sombra, el cuál, le tendía la mano. El peliblanco la estrechó.


— Trato hecho. — Y las sombras les envolvieron, desapareciendo de allí. 


Se escuchó un ruido sordo; Rapunzel cayó al suelo, ya sin ataduras. Al cabo de unos segundos, no quedó ni rastro de ninguno de ellos. La rubita se intentó levantar, sin éxito, cayendo al suelo de nuevo. Temblaba. Mérida observó toda la escena, incapaz de pronunciar una sola palabra. Los ojos se le llenaron de lágrimas, y no tardó en comenzar a llorar. La chica alzó la vista hacía Rapunzel, y sin dejar de llorar, corrió hacía ella, abrazándola. Rapunzel la abraza, con lágrimas también en los ojos. Pensaba en su mejor amigo, Jack, que se había sacrificado por ella...

— Lo... lo siento, yo... — Comenzó a decir ella, pero su voz se quebró.

Mérida se secó las lágrimas, y abrazó con fuerza a la chica, mientras le acariciaba el pelo, en un intento de tranquilizarla.

— Tranquila... Todo va a salir bien. — Ella forzó una sonrisa.

— ¿De verdad? — Rapunzel alzó la mirada, sonriendo levemente, con los ojos llenos de lágrimas.


Mérida se calló durante un momento, dudando. 



Pero al fin, suspiró, y asintió con la cabeza.


— Sí, tranquila.

— ¿Y... y qué vamos a hacer? —Rapunzel se levantó, al igual que su amiga.

— No... No lo sé. — Mérida se echó el pelo hacía a atrás, mirando el lugar donde Jack y Sombra habían desaparecido. — Ya se nos ocurrirá algo.

{Actualidad}

Sombra y Eris, aliados, han logrado que durante un tiempo -tal vez breve, tal vez no-, los estudiantes de Hogwarts vivan en cuerpos humanos, en un lugar desconocido al que antes vivían. Ninguno se conoce, ninguno recuerda nada. Todos viven vidas comunes... Hasta que algo ocurra. | OFF: Básicamente, una trama similar a la de Storybrooke. |

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